Los peores regalos de amigo invisible en la oficina, lista incompleta pero dolorosa
El intercambio de regalos en la oficina tiene una propiedad única: quien lo recibe no puede irse. Tiene que abrirlo, reaccionar y después quedarse sentado a dos metros de ti hasta marzo.
Dicho esto, aquí van doce cosas que la gente ha regalado de verdad a sus compañeros. Léelo como advertencia. Léelo, a poder ser, antes del jueves.
Categoría uno: cosas del armario
1. Cualquier cosa con el logo de la empresa. El forro polar, la botella, la libreta serigrafiada. Ya tiene cuatro. La primera tampoco la quería. Le has dado un quinto recordatorio de que trabaja aquí, dato que ya obraba en su poder.
2. La alfombrilla de ratón. Nadie necesita una alfombrilla desde 2014 aproximadamente, y la que encontraste en el cajón de material no es la excepción.
3. La bolsa de un congreso. De un congreso al que fuiste tú. En 2019. Todavía lleva la acreditación dentro.
Categoría dos: cosas que son una evaluación disimulada
4. El libro sobre productividad. “Te lo he cogido porque me acordé de ti”: pocas frases han trabajado tanto.
5. La placa de escritorio con una frase motivadora. Has instalado una pequeña instrucción diaria en la mesa de un compañero. Le mirará durante años. No puede quitarla, porque tú te sientas enfrente.
6. La etiquetadora. Véase lo anterior, pero con adhesivo.
7. La taza de “mejor empleado del montón”. Un chiste sobre la mediocridad regalado a alguien que no había pedido tener una postura sobre su propia mediocridad.
Categoría tres: cosas que son un problema logístico
8. La planta, en una oficina sin sitio fijo. Le has dado a alguien un ser vivo y ningún sitio donde ponerlo. Lo adoptará la cocina y morirá en febrero, públicamente.
9. La botella, para alguien a quien nunca has visto beber. En un equipo de veinte siempre hay al menos un motivo por el que esto falla, y no vas a enterarte de cuál.
10. La vela aromática en un espacio abierto. El doble de regalo para todos los que se sientan al lado, ninguno de los cuales dio su consentimiento.
11. La tarjeta para la cantina de abajo. Le has regalado a un compañero su propia comida. Iba a comprarla igualmente. El regalo es que hoy es gratis, lo cual en cierto modo es peor que nada.
El campeón indiscutible
12. El regalo de broma sobre la vida privada de un compañero. Sus citas, su divorcio, su dieta, su coche, lo que dijo en la fiesta de verano. Llega como broma y aterriza como mensaje, y la sala entera oye el aterrizaje.
Esta es la única regla que importa de verdad, y por eso un concurso del peor regalo tiene reglas: la broma va sobre el objeto, nunca sobre quien lo sostiene.
Los treinta segundos útiles
Casi todos los regalos de oficina fallan porque se compraron de camino, esa misma mañana, para alguien a quien el que regala solo conoce de vista. No es un defecto de carácter: es un problema de calendario.
Sortea los nombres quince días antes, mantén el tope bajo y dale a cada uno tiempo para fijarse en una cosa de la persona que le tocó. Un intercambio de oficina hecho así produce regalos de once euros que se recuerdan dos años, mejor rendimiento que todo el contenido del armario.