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Sin registro

Catorce personas no deberían crear catorce cuentas

Cada invitado recibe un enlace privado por correo y rasca su tarjeta. Sin contraseña, sin aplicación, sin perfil — y sin guardar nada de él más allá de la dirección que escribiste.

Crear un sorteo

Gratis · Sin cuenta para tus invitados · Listo en tres minutos

Le regalas aAna

Lo que te cuesta un registro

Un intercambio de regalos tiene una persona que organiza y catorce que participan, y esas catorce no han pedido nada. Ponles delante un formulario de registro y tres no lo terminan nunca: no por principios, sino porque llegó a un móvil, un martes, entre dos cosas.

Esos tres no son un margen de error. Un sorteo es un ciclo cerrado: si tres personas no abren su tarjeta, otras tres no reciben nada, y el intercambio tiene un agujero que solo aparece el día señalado.

Lo único que se le pide aquí a un invitado es abrir un correo y rascar. La cuenta existe para exactamente una persona — tú — porque alguien tiene que poder volver y ver quién ha abierto la suya.

Lo que hace cada uno de verdad

  1. 1

    Tú añades los nombres

    Nombre, apellido, correo. Ese es todo el formulario, y lo rellenas una vez para todos.

  2. 2

    Ellos reciben un enlace

    Un correo, un enlace privado. Funciona al instante, en cualquier móvil, sin nada que instalar ni que elegir.

  3. 3

    Ellos rascan

    Aparece un nombre. Si pierden el correo, el mismo enlace sigue funcionando: no hay ninguna contraseña que se pueda haber olvidado.

  4. 4

    Tú entras, una vez

    Y con un enlace por correo en lugar de una contraseña, porque quien organiza no debería inventarse una decimoquinta para un sorteo.

Qué se guarda y qué no

Una dirección, un nombre, un apellido
Esa es toda la ficha de un invitado. Sin teléfono, sin fecha de nacimiento, sin agenda de contactos, y sin nada importado de ningún sitio.
Nadie ve a quién le tocó cada uno
Las asignaciones están cifradas y no se muestran nunca — ni a ti, ni en una exportación, ni en una pantalla de soporte. El servicio las lee una vez, para enviar una tarjeta.
El evento se borra tres meses después
Invitados, listas de deseos y asignaciones se van con él. Un intercambio pasado no es un archivo que merezca conservarse, y el dato más seguro es el que ya no se tiene.
Nada se vende, y nada se envía que no hayas iniciado tú
Tus invitados reciben la tarjeta y los recordatorios de tu evento. No hay boletín, y su dirección no se usa para nada más.

Preguntas frecuentes

¿Mis invitados de verdad no necesitan cuenta?

No. Reciben un enlace y lo usan. No se crea nada para ellos más allá de la línea que escribiste, y en su parte no hay ninguna contraseña.

¿Puede funcionar sin ningún correo electrónico?

No, y sería peor si pudiera. La dirección es lo que hace que una tarjeta llegue a una persona y solo a ella; un enlace compartido sería una tarjeta que puede abrir cualquiera.

Alguien no tiene dirección propia.

Usa la de quien viva con él y pásale la pantalla. La tarjeta es un enlace: se abre en cualquier sitio, y la abuela rascando en el móvil de otro es el caso normal.

¿Necesito cuenta yo?

Sí, y es un enlace enviado a tu dirección en lugar de una contraseña. Eres la única persona que tiene que volver al sitio.

¿Qué pasa después con las direcciones?

Se borran con el evento, tres meses después de que ocurra. La única excepción es una dirección que rebotó o que pidió no recibir más: esa lista se conserva, porque es lo que impide volver a escribirle.

¿Hay una versión de pago que añada cuentas?

No. No hay versión de pago, y pedirles menos a tus invitados es una decisión de diseño, no una limitación que se levantará más adelante.

Pídeles a tus invitados un rascado y nada más

Tú añades los nombres, ellos abren un enlace. Tres minutos por tu parte, diez segundos por la suya.

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