Concurso del peor regalo
El horror perfecto, elegido para una persona concreta
La rana de cerámica. El pez cantarín. La taza con el nombre de otro. Sortead los nombres y cada uno se pasa una semana buscando el desastre perfecto para una persona concreta.
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Rasca la tarjeta
Por qué el sorteo es lo que lo hace gracioso
Un montón de regalos malos al azar es solo un montón. Los nombres sorteados lo convierten en una competición: no buscas algo horrible, buscas el horror que va a hundir a una persona en concreto.
También es lo que hace funcionar la apertura. Nadie sabe quién ha infligido qué hasta que se desenvuelve, que es justo cuando la sala necesita la sorpresa.
Cómo organizarlo
- 1
Fijad la fecha y el tope
Cinco o diez euros. Un concurso del peor regalo con presupuesto de verdad deja de ser gracioso y se convierte en un mal amigo invisible.
- 2
Añade a los jugadores
Nombre y correo. Nadie instala nada ni crea ninguna cuenta: una broma que exige registrarse ya se ha acabado.
- 3
Marca quién vive junto
Dos personas del mismo piso que se sacan entre ellas: una sola casa alberga dos horrores y no se los enseña a nadie.
- 4
Lanza el sorteo
Cada uno recibe un enlace privado y rasca su tarjeta. Tú ves quién ha abierto la suya, nunca quién sacó a quién.
Mejor acordarlo antes
- Malo, no cruel
- El límite es sencillo: el regalo hace gracia porque es espantoso, nunca porque vaya sobre el cuerpo, el dinero o la pareja de alguien. Dilo antes del sorteo, no después del daño.
- La segunda mano es justo la gracia
- Rastros, desvanes, el fondo de un cajón. Comprar un regalo malo a estrenar pierde el deporte y cuesta más de lo que vale la broma.
- Decidid cómo coronáis al ganador
- A mano alzada tras abrir el último funciona. Elegid el método antes de empezar o la discusión será la noche.
- Acordad qué pasa después
- Quedárselo, pasarlo el año que viene o tirarlo allí mismo. Lo último es lo más honesto, y el trofeo vuelve igualmente.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos jugadores hacen falta?
Tres como mínimo. Con dos no queda secreto: cada uno sabe exactamente quién va a arruinarle la noche.
¿Puedo evitar que dos personas se saquen entre ellas?
Sí. Señala cualquier pareja y el sorteo la evita. Si las exclusiones hacen imposible un sorteo válido, Pindao te lo dice antes de que salga un solo correo.
¿Pueden decir lo que detestan?
Sí, y así tiene más gracia. Cada uno puede rellenar una lista breve que solo llega a quien le regala: tomadla como lista de la compra, no como advertencia.
¿Veré quién sacó a quién?
No. Las asignaciones están cifradas y nunca se muestran, tampoco a ti como organizador. Tu panel enseña quién ha abierto su tarjeta y nada más.
¿Funciona en la oficina?
Sí, con un tope más bajo y la regla de arriba por escrito. Los equipos que ya bromean juntos lo adoran; los demás harán mejor un amigo invisible normal.
¿Y si alguien se apunta después del sorteo?
Añádelo igualmente. Pindao lo encaja en el ciclo: solo cambia una asignación existente y solo se avisa a esa persona.
Alguien tendrá que recibir la rana
Añade a los jugadores, lanza el sorteo y dejad que cada uno rasque.
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